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Todavía el CES en Coímbra

  • Foto del escritor: Isabel Allegro Magalhães
    Isabel Allegro Magalhães
  • 3 mar
  • 4 Min. de lectura

Texto de la conocida intelectual portuguesa Isabel Allegro Magalhães, Profesora titular de la Universidad Nova de Lisboa. La publicación de este texto fué rehusada por dos conocidos periodicos portugueses, Expresso y Público, lo que muestra la parcialidad de la prensa portuguesa en contra del Profesor Boaventura de Sousa Santos.


Siempre ha habido, y seguramente siempre habrá, envidias y celos, conflictos y desacuerdos, leves y graves, entre colegas de todas las universidades, como los ha habido y los hay entre muchos otros profesionales de cualquier campo. Siempre ha habido ansias de poder y de destruir a quien lo tiene. Siempre ha habido mala voluntad contra los que son mejores, contra los que tienen más calidad o una tendencia natural hacia la excelencia... Desgraciadamente esto es especialmente cierto en diversos contextos de nuestro país, siendo posiblemente el ámbito político el más notorio.


También los feminismos -tan importantes en otros tiempos para la emancipación de la mujer, aún hoy incompleta- han perdido en los últimos tiempos razones significativas para su existencia. La lucha por la igualdad de derechos, entre el abanico cada vez más amplio de opciones sexuales y formas sexuadas de los cuerpos, ha marginado esta batalla por los derechos de las mujeres. Y movimientos como #MeToo, que surgieron hace unos años en Estados Unidos y que en un principio parecían luchar por la igualdad de derechos entre los sexos, han hecho en diversos espacios culturales y científicos, aquí y en otros países, lo que en México se llama voltear la tortilla, que en este caso significa sustituir la dominación masculina sobre las mujeres por la dominación femenina sobre los hombres en lugar de buscar la paridad real entre los sexos.


Esto es lo que creo que está ocurriendo en Coímbra en el CES (Centro de Estudios Sociales y Ciencias Humanas), el único en Europa con este alcance. Con respecto a lo que sé sobre lo que ha ocurrido y lo que está ocurriendo dos cosas me preocupan en este momento.


Por un lado, la intención, manifestada por algunos doctorandos o investigadores recientes del Centro de difamar a su fundador: Boaventura de Sousa Santos. Esta difamación comenzó con una acusación escrita en las paredes del propio Centro, que luego se amplió cuando tres investigadores firmaron una denuncia contra el fundador-profesor y otros investigadores a los que consideraban sus conniventes. Consiguieron publicar esta difamación en forma de libro, en una conocida editorial inglesa: Routledge, que poco después reconoció el error de publicar lo que en realidad era una difamación, retirando el texto del libro. La acusación tomó varias direcciones difundiéndose internacionalmente a pesar de que carecía (y sigue careciendo) de fundamentos serios y de pruebas sustanciales. El propósito, que parece ser reivindicativo por diversas razones, algunas de las cuales pueden ser de índole laboral, es la destrucción académica y personal de un científico social internacionalmente reconocido, admirado y seguido, cuyo currículum lo demuestra claramente y, más aún, la destrucción del alto nivel científico del propio CES (algo de lo que los acusadores, que se consideran sólo «víctimas», probablemente aún no se han dado cuenta). El hecho es que este Centro se ha ganado una gran admiración y respeto tanto a nivel nacional como internacional, habiéndose convertido (que yo sepa) en el mayor centro europeo de investigación en estas áreas y uno de los pocos considerados de excelencia. Por esta misma razón ha sido el Centro que ha recibido las mejores evaluaciones y la mayor financiación, algo que también ha causado cierto desdén entre nosotros fuera de la institución.


Por otro lado, el hecho de que una acusación formulada por estos medios haya quedado en suspenso durante dos años, sin que el acusado haya podido defenderse y mostrar sus pruebas que contradicen totalmente el libelo (escrito), continuando el caso sin acusación formal ni, por supuesto, juicio, lo cual es asombroso.


Boaventura de Sousa Santos tendrá unos 80 años, y esta incriminación se lanzó al final de su vida en un intento de oscurecer la brillantez de su carrera científica y académica.

Trabajé en un laboratorio asociado del CES durante cinco años con Boaventura y un gran grupo de investigadores, hombres y mujeres, en uno de sus muchos proyectos. Formé parte de jurados de premios de Ciencias Sociales y Humanidades durante diez años con Maria de Lourdes Pintasilgo, Sérgio Adorno (de Brasil), Teresa Cruz e Silva (de Mozambique), Fernando Gil, Manuel Vilaverde Cabral.


Y lo que parece presumir una de las investigadoras es impensable: que ella misma inventó la teoría de las «epistemologías del Sur» por la que Boaventura es conocido y admirado internacionalmente desde hace tanto tiempo. Es de risa... Y si la referencia a que es un «mujeriego» no puede ser desmentida, ni siquiera por él mismo, la acusación de que es un «maltratador» y un «violador» es harina de otro costal, y no parece haber más pruebas de ello que las inventadas.


Tal vez algunas de las mujeres que han sido y hoy son investigadoras del CES quieran realmente darle la vuelta a la tortilla, en línea con el actual #MeToo, para que sean ellas y quienes coincidan con ellas quienes manden en la institución. Ya veremos después, seguramente con pesar, el futuro de la calidad científica de esta institución.


Una señal muy fuerte de la que ya hemos sido testigos ha sido el despido de algunos de los grandes nombres del mundo académico, hombres y mujeres de la mayor competencia, creatividad y calidad humana, que llevaban muchos años trabajando en el CES.


Ahora es necesario que la justicia acelere su investigación para descubrir la verdad y darla a conocer. Sin piedad. Sólo con la claridad de su independencia, que hoy en Portugal no está en absoluto garantizada. Eso es lo que quiero: por el bien de la verdad, de la ética, de la ciencia y de la auténtica igualdad entre los sexos.


Isabel Allegro de Magalhães

(Profesora titular de la FCSH-UNL. Jubilada)

 
 
 

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