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La injusta venganza académica hacia Boaventura de Sousa Santos

  • Pablo Dávalos
  • 1 abr 2023
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 12 ago 2024













Pablo Dávalos, investigador académico, catedrático universitario y economista ecuatoriano, con estudios de posgrado en Lovaina (Bélgica) y en Grenoble (Francia). Fue asesor de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador y subsecretario del Ministerio de Economía en el gobierno de Alfredo Palacio (2005).


A inicios del año 2023 se publicó como capítulo del libro Sexual Misconduct in Academia, Informing and Ethics of Care in the University, editado por Erin Pritchard y Delyth Edwards y publicado por una editorial académica, un texto cuyo título traducido al español sería: “Las paredes hablaron cuando nadie más lo haría. Notas autoetnográficas sobre el control del poder sexual en el mundo académico de vanguardia”, de las autoras Lieselotte Viaene, Catarina Laranjeiro y Miye Nadya Tom. El objetivo manifiesto del mismo es, tal y como ellas expresaron, “denunciar la forma cómo la academia (las universidades) encubre los escándalos de sus “Profesores Estrella” en su comportamiento hacia las jóvenes investigadoras quienes, a su vez, dependen de la aprobación académica de ellos para poder continuar con sus trayectorias académicas y que, además, han sido víctimas de acoso, maltrato y daño psicológico”. No en vano, las tres trabajaron en un centro de investigación, el Centro de Estudios Sociales (CES) de la Universidad de Coímbra, Portugal.


El problema al respecto es que, como consecuencia de la publicación de dicho capítulo, se ha desatado un “huracán” en círculos universitarios, en movimientos feministas y en redes académicas que ha provocado la suspensión de la carrera académica del sociólogo y filósofo portugués Boaventura de Sousa Santos, director emérito del CES de la Universidad de Coímbra en Portugal y quien aparece involucrado y referenciado negativamente en el artículo con la calificación de “Profesor Estrella”.


Al respecto de las drásticas consecuencias que ha tenido que asumir Boaventura de Sousa Santos cabe examinar, por tanto, la rigurosidad metodológica y teórica de un artículo catalogado con carácter académico, al tratarse de un libro publicado por una editorial académica. Así, dada esta condición, se presupone que las autoras han llevado a cabo algunas prácticas intrínsecas y necesarias en el proceso de investigación y análisis, como es la fundamentación de los conceptos y de las categorías empleadas para sustentar las hipótesis por ellas descritas en el artículo. 


Sin embargo, si se analizan las características en las que está formulado el mismo, se puede observar que no se trata de un texto académico ni de una investigación o reflexión teórica, pues no cumple con los requerimientos que a este tipo de textos se le exigen para que sean considerados como tal. Por el contrario, basa los fundamentos de los hechos descritos en el texto en el uso indiscriminado e injustificado de categorías o términos, tales como extractivismo intelectual y extractivismo sexual. Éstos son empleados a modo de adjetivos para calificar y denunciar supuestas conductas abusivas que tienen lugar en el centro académico del cual es director emérito Boaventura de Sousa y que son supuestamente ejercidas por él y otros “Profesores Estrella” hacia las jóvenes investigadoras. Este comportamiento por parte de las autoras demuestra que en la práctica el texto es un alegato casi judicial y un reportaje periodístico de denuncia, pero nunca un texto académico.


De hecho, aunque se pueden utilizar adjetivos para describir una situación determinada, esto no es apropiado en el capítulo de un libro de reflexión teórica porque eso le resta fundamento a dichos términos empleados para transformarlos en un mero argumento ideológico.


Asimismo, las autoras reconocen que no realizaron entrevistas a actores institucionales, sino que investigaron acerca de sus comportamientos sobre la base de sus propias percepciones y experiencias vividas en el centro académico. Por tanto, emplean como único sustento de lo descrito en el artículo su experiencia personal para realizar un análisis del comportamiento que tiene lugar en las altas esferas de la investigación académica con el fin de sacar a la luz las injustas relaciones de poder que acontecen en estos espacios. A este ejercicio de análisis lo denominan erróneamente “autoetnografía”, la cual emplean como método de investigación, si bien en realidad lo que realizan es un periodismo testimonial.


Empleo de términos sin fundamento

En el capítulo del libro las autoras acusan al director del centro de acoso, violencia y diferentes formas de una práctica que ellas denominan extractivismo. En concreto, utilizan conceptos como el de “extractivismo intelectual” y “extractivismo sexual” para referirse a los abusos de los directores de investigación del centro académico, términos que deben ser examinados en profundidad dado que de ellos depende la fortaleza y credibilidad del texto.


Pues bien, para las autoras el extractivismo intelectual es la práctica abusiva que llevan a cabo los directores de investigación, quienes explican que utilizan el trabajo que realizan sus asistentes de investigación sin que reconozcan posteriormente su autoría intelectual en el respectivo proyecto de investigación.


Sin embargo, la falta de reconocimiento intelectual de los ayudantes de investigación en proyectos de investigación, comportamiento que es descrito a modo de denuncia por las autoras, no tiene que ver con ningún tipo de extractivismo intelectual. Únicamente corresponde a una dinámica recurrente de precarización o sobreexplotación académica que se ha normalizado en el ámbito universitario a nivel mundial para producir conocimiento e investigación en esta etapa de neoliberalismo académico. La explicación al respecto es que para que las universidades consigan ingresos para poner en marcha una investigación necesitan de “Profesores Estrella” que están obligados a escribir y publicar todo el tiempo en nombre propio, de ahí la necesidad que tienen estos de contar con asistentes de investigación que les ayuden a cumplir con su cometido en un mercado altamente.


De este modo, el “Profesor Estrella” (Boaventura de Sousa) al que hacen referencia las autoras no puede ser en ningún caso un artífice del extractivismo intelectual. Aunque es cierto que esta práctica existe, no la hacen los directores de investigación de ninguna universidad del mundo, sino las grandes empresas editoriales y de revistas científicas.


De igual forma, las autoras incluyen diversas referencias al término “extractivismo sexual” y en ningún caso su empleo tiene una fundamentación, un aval de reflexión analítica ni respaldo bibliográfico. Como tal, el extractivismo sexual es considerado un delito inscrito en las prácticas de explotación sexual y consiste en la utilización del cuerpo de la mujer (y de los hombres) para generar rentas, generalmente a grupos mafiosos dedicados a la trata, abuso, prostitución y pornografía. Por tanto, la apelación al término “extractivismo sexual” para referirse a las prácticas cometidas por parte de un grupo de profesores encabezado por su director principal en el centro académico implicaría que no solo hubo acoso por parte de estos, sino que habrían cometido delitos de trata, prostitución, abuso y explotación sexual para generar rentas, hecho que no ha sucedido.


Por tanto, puede observarse fácilmente que las autoras emplean esta categoría de la misma forma que utilizan la noción de “extractivismo intelectual”, es decir, como un adjetivo calificativo. Esto es así porque en el texto no realizan ninguna reflexión teórica ni de ningún tipo sobre estas categorías.


Por todo ello puede concluirse que se trata de un texto que no cumple con el rigor epistemológico requerido para un texto académico: no presenta un marco teórico ni metodología, confunde la autoetnografía como método de investigación con el testimonio, utiliza la memoria y la subjetividad de forma estratégica, y se extiende en detalles que no aportan a la reflexión académica ni a la denuncia. Por tanto, el capítulo actúa a modo de denuncia surgida de la indignación de las autoras por la situación de precarización laboral y supuesto acoso sexual y laboral sufrido, yendo en contra de una institución académica determinada y de sus directores.


Algunos de los interrogantes que surgen como consecuencia son: ¿por qué fue publicado este texto si dadas sus carencias no habría sido aceptado en otros contextos? ¿Por qué generó tanto escándalo ¿Por qué provocó la suspensión de la carrera académica del profesor Boaventura de Sousa Santos?


*Este artículo es una versión resumida de un artículo más largo que puede consultarse en: https://www.researchgate.net/publication/370252122_El_caso_de_Boaventura_de_Souza_Santos-_una_vindicta_publica_que_necesita_ser_deconstruida

 

 

 

 
 
 

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